Camino a la salvación

¡Gracias por venir a nuestra ciudad! Queremos dejarles las buenas nuevas de Dios.

Dios es real; Él creó este mundo y a la humanidad (Génesis 1:1). Dios anhela tener una relación con la humanidad y contigo, hoy mismo. Él desea conocerte personalmente y establecer una relación correcta contigo (Juan 3:16); sin embargo, debido a la naturaleza pecaminosa que reside en nuestros corazones (Romanos 3:23), no podemos tener una relación con Dios, pues Él es santo y el pecado nos separa de Él (Isaías 59:2). El ser humano está separado de Dios y no puede reparar esa separación por sus propios medios (Efesios 2:8-9). No obstante, Dios nos ama profundamente y ha provisto un camino para que toda persona —incluyéndote a ti— pueda tener una relación correcta con Él a través de Su Hijo, Jesucristo (Romanos 5:8). Jesucristo sacrificó Su vida sin pecado por ti y pagó la pena por el pecado; lo hizo al morir en la cruz (Filipenses 2:8). Él no tenía pecado alguno, pero lo hizo para que aquellos que creen en Él fueran librados del juicio de un Dios justo y equitativo. ¡Él no solo murió, sino que fue sepultado y resucitó al tercer día, demostrando así Su poder sobre el pecado y la muerte (1 Corintios 15:3-4)! Este mensaje del Evangelio ha perdurado por 2.000 años, y todo aquel que deposite su fe en Jesucristo como Señor y Salvador (Romanos 10:9) será salvo y disfrutará de una relación perfecta, de Padre e hijo, con Dios por toda la eternidad (Juan 1:12). Todos los pecados de tu vida serán perdonados y, desde ahora, caminarás junto a Dios; sin embargo, esto requiere que reconozcas ante Dios que eres un pecador (1 Juan 1:8) y que tu deseo de amarlo sea lo suficientemente grande como para clamar a Él en busca de ayuda (Romanos 10:13).

¿Harás eso hoy?

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